Viejo Bund y Jardín Yu




Entramos por la zona más popular del Bund, desde el parque Gucheng, atravesando las callejuelas, hasta Fangbang; y desde ésta, hasta la vieja calle de Shnaghai. Una absoluta mezcla desordenada, atractiva, desconcertante. Una mezcla de todo. Sin más interés que seguir viviendo.
Me hizo pensar en aquella campaña de "Barcelona, ponte guapa" del año 1985 (el título arrastra una indisimulable carga machista). Frente al maquillaje, el carmín, la depilación a la cera que experimentó una ciudad, que intentó la sanación de fuera hacia dentro, estas zonas de Shanghai son la reivindicación del vello axilar: liberador, empoderante, ... del yo me lo guiso y yo me lo como. Del sálvese quien pueda.
No hay ni vocación de orden, ni intento de concierto. Conviven lo nuevo con lo viejo y se superponen sin remedio. Cableado, señalización, normativa municipal, salubridad pública, seguridad, ...

Lo cruel del caso es que cuando interviene la autoridad, la modernidad y el auspicio del turismo el resultado indefectible es una homogeneidad aburrida e insípida: un alienante, pero salubre decorado de cartón-piedra. Y cuando no es el caso, la autenticidad revienta sin orden ni decoro.
Al final, no sabe uno lo que prefiere: si poder llevar a su hija de 5 años, de pié y sin casco, en un scooter eléctrico sin matrícula y esputando a voluntad; o que te multen por mirar mal a alguien.
Son los extremos irreconciliables de un progreso invasivo y necesariamente mal entendido.
         







Y acto seguido, si solución de continuidad, se entra en el centro comercial Yuyuan ... y regresamos al acogedor cartón piedra por la vía directa, ... y si pasar por la casilla de salida, como en el Monopoly comunista, tan eficientemente adaptado.

Un mal necesario y conveniente que nos permite acceder al Jardín Yu (o Yuyuan) ... con sus vericuetos, sus estanques y sus pabellones tradicionales.

Un resumen: Contraste sobre contraste, con acceso al contraste.






Jardín Yuyuan ...