Highway to heaven



"Highway to heaven" ... o "De 5 en 5, y tiro porque me toca". No sabía por cual de los dos títulos decantarme.
Está siendo complicado hacerse con la Canon EOS 5D Mark III; más de lo que esperaba ... y eso que nunca me he caracterizado por ser un optimista. 
En 1994 compré mi primera Canon, precisamente una EOS 5 - sin D (lástima, aunque la primera 5D aun tardaría 11 años en llegar). Pronto comencé con la "cristalería". Salvo a profesionales y a algún que otro temperamental, el desembolso asociado a los objetivos es lo que te atrapa. En mi caso, tampoco es justo hablar de atrapamiento: todas las Canon que he tenido - durante su apogeo - me han dado sistemáticamente más de lo que yo he sido capaz de pedirles como fotógrafo; y siempre me han ayudado a crecer.

En septiembre de 2004 adquirí la debutante Canon EOS 20D. Aunque previamente había probado "eso de la fotografía digital", no sin cierto recelo, con una Canon Powershot S50. Los 5MPixels de la S50 me ayudaron a entender que esta revolución ya era irreversible. Recuerdo haber salivado ante el catálogo de la Canon 1D mkII, que a principios del 2004 se plantó en unos impresionantes 8MPixels - hoy mi móvil tiene 8MPixels. Por eso cuando la 20D declaró también 8MPixels ... la suerte quedó echada, condenando a la EOS 5 analógica, con "solo" 10 años y en perfecto estado de funcionamiento, a la prejubilación.

En septiembre de 2008, cuatro años después, los 8MPixels de la 20D sabían a poco. La primera 5D se profesionalizaba con sus 12 MPixels y la 1Ds mkIII había pegado un puñetazo de 21MPixels encima de la mesa. En ese contexto, los 10MPixels de la 40D del 2007 eran  pocos, muy pocos. Se intuía un salto "serio", algo que realmente dejara la 20D obsoleta. La mía, mientra tanto, firmaba ya 80.000 disparos y comenzaba a languidecer.
Entonces sucedió: apareció la Canon EOS 50D, con 15MPixels; un "maquinón", aunque escasos meses más tarde, la 5D mkII redefiniría las expectativas digitales de los que nunca llegaremos a la familia "1D". 
Para mí, sin embargo, la 50D era la cámara ideal para seguir aprendiendo; una cámara, que solo ahora, 4 años más tarde y con 100.000 disparos en sus entrañas, da los primeros síntomas de fatiga. Pero a la que pocas veces he conseguido poner en apuros; si acaso en algunos enfoques críticos o cuando me he empecinado en abusar de la ISO, bastante más allá de lo que dicta el sentido común.

Y, mientras tanto, su sucesora ... se me sigue resistiendo. Porque, efectivamente, ...
... está siendo complicado hacerse con la Canon EOS 5D Mark III; más de lo que esperaba ... y eso que nunca me he caracterizado por ser un optimista.