Palacio de Verano de Beijing

Palacio de Verano de Beijing, con el lago Kunming en primer plano.

Meses (demasiados) más tarde, aquí estamos, de vuelta, retomando algo que empecé, por estas mismas fechas, hace ya ocho años: combinar fotografías y palabras para explicar historias en el vacío. Lo cierto es que si algo te acompaña por años le acabas cogiendo cariño. Ocho años son muchos: 567 entradas y probablemente dos o tres mil fotografías dan cuenta de una actividad que, en épocas, llegó a ser incluso frenética.
Empiezo hoy la serie que recoge nuestro reciente viaje a China y al Tibet. Estará estructurado secuencialmente entorno a una página índice que incluirá un mapa, la serie temporal y fotografías índice, de la misma manera que quedó organizado el viaje a Japón.




El Palacio de Verano (de Beijing) es un monumento a la arquitectura y al paisajismo clásicos en China. Combina la grandeza propia de un jardín imperial con la voluntad mimética natural de la arquitectura china: la obra humana y la obra natural, juntas, en armonía.

El Palacio de Verano de Beijing es un escenario de gran belleza, dominado por la colina de la longevidad y el lago Kunming. El conjunto tiene una extensión de más de 300 hectáreas, con tres cuartas partes de esta superficie cubiertas por el agua. El conjunto tiene 70.000 m2 de construcciones compuesta por palacios, pagodas y otras estructuras arquitectónicas antiguas.
El palacio es considerado desde 1998 como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, quien destaca en sus notas precisamente la capacidad del palacio para reunir en armonía naturaleza y arquitectura; así como por haber servido de referencia para el desarrollo de otros jardines en occidente; y por resultar, en definitiva, un símbolo de una de las civilizaciones más importantes del mundo.


El Palacio de Verano fue originalmente construido en 1750 por el emperador Qianlong; y quedó completamente destruido por las tropas franco-británicas en 1860. El gobierno de la dinastía Qing lo comenzó a restaurar en 1886 desviando fondos originalmente destinados a la Armada imperial. En 1888 el palacio recibió su nombre actual: Jardín de la Salud y la Armonía.
En 1900 el recinto volvió a sufrir importantes daños causado por las tropas de la Alianza de las Ocho Naciones, que invadió territorio de China con el pretexto de derrotar al levantamiento de los Boxers. Dos años más tarde, en 1902, los daños fueron de nuevo reparados.
Desde la fundación de la República Popular China, el palacio ha sido objeto de sucesivas renovaciones y restauraciones.

Alguno de los elementos más destacables serían el Gran Corredor, una galería techada, decorada con 14.000 pinturas, de casi 750 metros de longitud que discurre a orillas del lago; el Barco de Mármol, un pabellón anexo al muelle destinado a la celebración de fiestas; o el bello Puente de los Diecisiete Arcos.



Esculturas del Qilin en el Palacio de Verano de Beijing.

Un Qilin es un ser mitológico chino con cabeza de dragón, cola de león, piel de pez, pezuñas y cuernos de ciervo que protege del fuego.

Incensarios de bronce del Dragón (Emperador) y Fénix (Emperatriz).
Pabellón de la Benevolencia y la Longevidad, Palacio de Verano de Beijing.
La Torre o Pabellón Wenchang al lado de un mar de nenúfares.

Colina de la Longevidad, con la Torre Budista del Incienso y el Templo del Mar de la Sabiduría.
Detalle de la Torre Budista del Incienso.
Vista sobre el lago Kunming de la colina de la Cascada de Jade con la Pagoda del Pico de Jade.
El Gran Corredor.


Leona de Fu, leona de Buda o Leona China ...
... es una leona, porque tiene una cría bajo su zarpa. Si fuera un león, tendría un orbe.
Barco de Mármol.
Un paifang decorado (una puerta china) da acceso a uno de los muchos y bellos puentes.



Las china-guiris.